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Alucinógenos


El LSD, el peyote, la psilocibina y la PCP son drogas que producen alucinaciones, es decir, ocasionan una distorsión profunda de la percepción de la realidad. Las personas que están bajo la influencia de los alucinógenos ven imágenes, oyen sonidos y sienten sensaciones que parecen ser reales pero que no lo son. Algunos alucinógenos también producen cambios emocionales rápidos y agudos. El LSD, el peyote y la psilocibina producen sus efectos inicialmente interrumpiendo la interacción de las células nerviosas con el neurotransmisor serotonina.

A pesar de la existencia de estudios controlados de investigación adecuados sobre los efectos específicos de estas drogas en el cerebro humano, se han publicado estudios menores y varios informes de casos que documentan algunos de los efectos asociados al uso de alucinógenos.

Con el LSD el sentido del tiempo y de la identidad propia se alteran. Las sensaciones parecen “entrecuzarse”, dando al usuario la impresión de oír los colores y ver los sonidos. Estos cambios pueden ser aterradores, causándoles pánico al adicto. Algunas personas tienen pensamientos atemorizantes y sentimientos de desesperación, tienen miedo de perder el control, de volverse locos o de morir cuando están usando esta droga.